21 jun. 2013

Una infancia entre dos mundos

Hace tiempo que quería empezar con este pequeño proyecto. Y no tenía muy claro cómo ni cuándo. Desde que entré en la Universidad de Sevilla (allá por 2009) me entretenía leyendo a famosos bloggers en sus andanzas por Japón, y me imaginaba cómo sería narrar mis aventuras allí, cuando cumpliera mi objetivo de regresar al país del Sol Naciente. Bueno, ha sido un camino muy largo, y aquí estamos.

Pero primero debo presentarme. Me llamo Pablo, y soy estudiante de 2º curso del Grado en Estudios de Asia Oriental (mención de Japón), en la Universidad de Sevilla. En esta primera entrada del blog voy a hacer un "breve" repaso de cómo he llegado hasta aquí, a ser admitido para estudiar los próximos seis meses en la Sophia University (上智大学) de Tokyo.

Con cuatro añitos y tó l'arte onubense.
La afición por este país me viene, como se dice por mi tierra, "de chiquitito". Cuando mi padre fue a estudiar a Tokyo becado por el Gobierno Japonés (la famosa beca Monbusho), yo era prácticamente un recién nacido. Después de hacer su cursillo de adaptación, que duraba seis meses, mi madre y yo fuimos también a Japón. Allí me criaron, fui a la guardería con otros niños japoneses, nació mi hermano... total, una infancia normal y corriente. Hablaba en español con mi familia, y en japonés con el resto del mundo.

Cuando mi padre acabó el doctorado, volvimos a España. Tenía 6 años entonces, y empecé el colegio en Huelva. Entre unas cosas y otras no fue posible seguir con mi aprendizaje del japonés, y perdí el idioma con el tiempo. Al principio las diferencias culturales daban lugar a situaciones graciosas, como cuando oí el primer día de colegio en España la campana que llamaba a los niños del recreo, y corrí a esconderme porque pensaba que era la señal de aviso de un terremoto. Aun así era muy pequeño, y me readapté sin problema a la vida aquí.

Y así crecí, acordándome de cuando vivíamos en la otra punta del globo, viendo álbumes de fotos de esa época, y deseando volver un día al sitio donde me había criado. Entre una cosa y otra acabé tirando por Ciencias en Bachillerato, y como en 2009 el Grado en Estudios de Asia Oriental sólo estaba en universidades más allá de Despeñaperros, empecé Matemáticas en la Universidad de Sevilla. La cosa no fue muy bien.

Dos años más tarde, cuando estaba totalmente desmotivado con la carrera, recibí un correo de la universidad (de estos que se suelen borrar sin abrirlos siquiera). En él leí que al curso siguiente iban a poner el Grado en Estudios de Asia Oriental en la Universidad de Sevilla, aunque para mí ya era tarde. Había malgastado mucho tiempo y dinero. A pesar de esto, mis padres decidieron darme una segunda oportunidad (cosa por la que les estaré siempre agradecido), y me cambié de carrera.

En el 2011 comencé una nueva etapa, en la que mi sueño de volver a Japón iba definiéndose y acercándose cada vez más. Fui realmente consciente de lo que significa ser estudiante universitario, y volví al "buen camino", académicamente hablando. Conocí a gente maravillosa, y junto con varios de estos amigos y compañeros de clase conseguí una beca de movilidad, con plaza para estudiar un semestre en la Sophia University de Tokyo. Para lograr la beca, mis compañeros y yo sudamos sangre, nos pasó de todo en estos últimos siete meses. Pero eso es otra historia.